Viernes, 08 de mayo de 2009
 

x Juan Carlos Paraje Manso

Las mujeres marchan incontenibles: primero se liaron a fumar (qué lejos están los tiempos en que recorríamos medio pueblo para ver en la Atalaya a María Pastora consumir con delectación un mataquintos) después reclamaron-imperiosas-en los mostradores de las tabernas, su blanco o su clarete, y ahora nos invaden por todas partes, usurpando los puestos que por tradición correspondieron siempre al sexo masculino. ¡Esto es el colmo! Ya no queda organismo oficial ni empresa particular, ni farmacia ni ultramarinos, sin que la garbosa presencia de una hembra nos ponga en guardia sobre el peligro que corre nuestra hegemonía masculina. Y lo peor es que realizan tan bien o mejor que nosotros su labor y todavía les sobra tiempo para hacerse la manicura o para hablar por teléfono con Rosa o “Patuchi” de “sus cosas”.

¡Alarma! Queridos congéneres ¡alarma! Las muchachas están llevando las cosas demasiado lejos.

Ese afán en demostrar que podían suplantarnos (en el trabajo, se entiende) y que a todos en un principio pareció que obedecía a un capricho pasajero, lleva todas las trazas de convertirse en una calamidad nacional ¿Os habéis parado a pensar, por ejemplo, cuántos miles de jóvenes españoles, muchos con las novias en estado de buena esperanza, esperan obtener un empleo para poder fundar un hogar? Hombres de España ¡Uníos! Luchemos por un retorno a las antiguas costumbres que tan buen resultado dieron siempre: las mujeres a la cocina, al hogar, a labores delicadas e inofensivas propias de su sexo: bordados, cenefas, vainicas...

Este motivado exordio es motivado porque en nuestra Villa (donde no hemos quedado al margen, ni mucho menos, de esta gentil plaga) tenemos desde el veintisiete de noviembre de 1.980, UNA MUJER CONCEJAL, ¡Increíble! Una mujer ocupando uno de los codiciados sillones de castaño de la Corporación (sueño dorado de todo ribadense que se precie) que hasta la fecha fueron privativos de conspicuos varones, que lograban retreparse en ellos tras no pocos sudores y méritos. Ahí es nada, una mujer, con voz y voto, en el máximo cónclave en donde se adoba y se cocina nada menos que todo el presente y futuro, político, social y económico, de este Ribadeo de nuestros pecados.

Confieso que no me hacía mucha gracia, no obstante, cumpliendo con el ineludible deber informativo, me personé en la tienda de Pilar Real Cangas -un nombre para la historia, y la sometí a un hábil interrogatorio.

-Enhorabuena. Estarás contenta.

-Muy contenta. El tener la oportunidad de colaborar con el bienestar de Ribadeo era una de mis mayores ilusiones.

-Bueno, la verdad es que tu acceso a la Corporación fue originado por ciertas circunstancias..

-Así es. Por dimisión del concejal don José Salgado.

-¿Has asistido ya a alguna sesión? ¿Qué impresiones has sacado?

-Fui a dos sesiones. En la primera, como comprenderás, casi no me entere de nada. Además hacía un frío terrible. En la segunda ya me sentí mucho más a gusto, pude apreciar que existe una verdadera unión y ganas de hacer cosas. ¡Ah! Y había una estufa que hacía más grato el ambiente...

-Eso de ser concejal, a pesar de que ya no acudís a las procesiones con la medalla al cuello, debe, indudablemente, de tener su encanto, pero ¿es realmente tan dificil, el hacer algo útil como dicen todos los que pasan por ahí?

-No sé que decirte. Es muy temprano para darte información de ese tipo. Pero quizá sea bastante dificil, sobre todo por la escasez de medios materiales.

-Tú, particularmente, ¿Tienes pensado llevar a la Mesa de Sesiones alguna idea o proyecto?

-Es demasiado pronto para eso. Pero quizá el problema del alumbrado público es una de las cosas que merece más nuestra atención.

-Pili, sinceramente, ¿no crees que estos cargos, de gran responsabilidad, que requieren a la vez energía y talento, son “cosa de hombres”?

-Pues no. Creo que la solución de los problemas que afectan al Municipio debe ser trabajo de todos, hombres y mujeres. Basta para ello tener buena voluntad y ganas de trabajar. En mi primera toma de contacto he podido observar que estas cualidades existen en la Corporación actual y yo no pienso regatear esfuerzos para estar a la altura de los demás. Creo que podemos conseguir cosas verdaderamente interesantes.

Y eso es todo, Pili Real, la primera mujer que forma parte de la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Ribadeo ha hablado con claridad y contundencia. Las mujeres están en el Poder. Que sea para bien y ...que Dios nos coja confesados.


***Pili del Real fue la primera mujer que ocupó un lugar en las Corporaciones Municipales Ribadenses. Pasarían muchos años hasta que otra mujer ocupase uno de esos sillones de castaño y sería una de nuestras compañeras de Atalaia: Marí Paz Ramos
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Publicado por a333 @ 16:50  | jcparajemanso
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