Viernes, 13 de mayo de 2016
Publicado por a333 @ 15:21  | antonio pertejo
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No me acuerdo de su nombre, soltero, vivía con su madre o tía (tampoco recuerdo) y se dedicaba por su cuenta a pintar casas y chapuzas. Era de complexión fuerte, atleta. El lo sabía y en verano bajaba a las playas de Cabanela o de Los Hombres para exhibirse nadando  y, por cierto, en las fiestas Patronales solía ganar algún concurso.

Por otro lado era super feo con gafas cuyos cristales por su grosor rondarían las veinte dioptrías . No le gustaba que le llamasen “Sayón” así que nosotros que éramos bastante menores que él, le llamábamos Yoni (le encantaba), lo peor era su carácter ya que por menos de nada  se enfadaba y amenazaba así que con bastante frecuencia  había peleas que se anunciaban con bastante antelación y se celebraban en la plazuelita de Alvarez Miranda.

Los contendientes eran siempre los mismos y no doy nombres ya que viven sus familiares, pero el enfrentamiento era a puñetazo limpio y terminaban con la retirada de uno amenazando pelea para otro día. Nosotros nunca faltábamos de espectadores.

Precisamente su  físico fue el causante de lo siguiente. En aquella época no existían ambulancias así que cualquier enfermo tenía que desplazarse en taxi o coche propio  o de algún amigo. Y así pasó en este caso,  se trataba de una persona conocida que  sobre los treinta años se volvió loco y en un turismo lo llevaron a un manicomio no sé si a Castro, a Lugo. De acompañante iba un familiar y el Sayón que era vecino, ambos en la parte trasera y en el medio el enfermo por si se revolvía. Llegados al Sanatorio salieron a recibirlos dos enfermeros que me imagino serían altos y fuertes, se bajaron todos del taxi y los enfermeros empezaron a correr y cogieron al Sayón por los brazos empujándole hacia el sanatorio y el pobre Yoni forcejando y gritando que no era él hasta que el familiar y el taxista aclararon la desfeita.

Proximamente  contaré otro caso de Yoni que le pasó en Madrid.

 


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