S?bado, 07 de junio de 2008
La pervivencia de esas solidaridades locales y el alto promedio de retornos, junto al generalmente corto período de estancia de los emigrantes allende el mar, fueron factores que favorecieron el mantenimiento de vínculos con las comunidades parroquiales y municipales de origen. En este sentido, la pervivencia de redes sociales trasplantadas desde el país de origen, de solidaridades comunitarias y de incentivos locales, proporcionó una adecuada estructura de movilización para la acción colectiva de los inmigrantes gallegos en cuanto se presentaron objetivos concretos.1 En más de una ocasión, el tener que hacer frente a necesidades coyunturales y concretas en sus comunidades de origen convocaba a la asociación de sus vecinos ausentes en Buenos Aires (o La Habana). El catalizador podía ser el llamamiento de auxilio de los habitantes de las parroquias o lugares de origen a sus convecinos residentes en América para un fin concreto (una colecta para una obra pública, la iglesia o el cementerio, por ejemplo), a través de uno o varios emigrados de buena posición económica o de prestigio profesional. Éstos formaban una comisión provisional, ponían en marcha cierta dinámica de acción colectiva, y a menudo concebían al final la idea de constituir una sociedad de ámbito comarcal o parroquial que tuviese continuidad, figurando automáticamente como miembros de una comisión iniciadora. Aunque de esas comisiones no siempre surgía de manera inmediata una sociedad de instrucción, se mantenía una base de organización informal que en determinados momentos espoleaba a la acción colectiva de los emigrados en favor de su lugar de nacimiento. Así se observa, desde al menos 1898, cuando los naturales de Ribadeo (Lugo), a iniciativa del comerciante Domingo G. Villamil, se juntaron para contribuir con una suscripción en favor del hospital de su villa de origen.

http://www.tau.ac.il/eial/XI_1/nunez.html
Publicado por a333 @ 19:30  | nombrehistoriarib.contem
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