Lunes, 30 de junio de 2008
Publicado por a333 @ 16:16  | historia ribadeo media
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En el año 1468 se levantaron Fernando Pérez de Andrade y otros caballeros de Galicia sobre Alonso de Lancones, derribáronle el castillo de Serante, fueron sobre la villa y castillo de Las Mestas, le consumieron todas las vituallas y hasta le comieron noventa cueros de bueyes que estaban secos. Este Alonso de Lancones se fue al rey Enrique IV y trajo cartas de él para hacer hermandades en todo el reino de Galicia, tanto de labradores como de hidalgos, contra todos los caballeros y señores de Galicia, de tal forma que no quedaron con los señores servidores que los sirviesen. Más aún, echáronlos de sus tierras y ni un solo vasallo ni renta les dejaron. Y les derribaron todas las fortalezas. Entre ellas, el castillo de Ribadeo, que era del conde de Ribadeo, y el castillo de Espinera, que era suyo también. Derribaron el castillo de Miraneti, el castillo de la Cueva y el de Villamayor, que era de Pedro Pardo. Derribaron el castillo de Santa Marta y mataron los villanos a la condesa su mujer. Derribaron los castillos de Meda, Albuchen, el de las Puertas, el de Valderas, el de Campanes, el Sarria y el de Monforte, que eran del conde de Lemos. [...] Como no pudieron tomar la fortaleza y casa de la Rocha, que era del arzobispo de Santiago, derribaron la fortaleza de Altamira. También echaron abajo el castillo de la ciudad de Lugo y todas las casas de los hidalgos. Derribaron el castillo de Otero del Rey, que era del conde de Benavente y el de Portomarín, que era del arcediano de Santiago. Aunque tomaron el castillo de la Coruña, no lo quisieron derribar, pero sí arrasaron las casas de los hidalgos que eran sus aliados, lo que fue causa de que la hermandad se quebrantara. Estas cosas duraron en Galicia tres años y, según parecer de las gentes, con ellas quiso Nuestro Señor herir a los caballeros. Pero, pasado este tiempo, apiadado de ellos, y viendo las crueldades de los villanos y su desobediencia contra sus señores naturales, y más aún contra los hidalgos que los habían ayudado, acató la antigua enemistad que había y habrá entre hidalgos y villanos, y dejó que los hidalgos, juntándose con los señores, dieran con los villanos en el suelo, haciéndoles pagar todos los daños y haciéndoles hacer todas las fortalezas mejor que de primero.

L. García de Salazar, Bienandanzas e fortunas, 1475 /Recogido en Kalipedia


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