Mi?rcoles, 02 de julio de 2008
Publicado por a333 @ 6:40  | de la historia de Ribadeo
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(...) ¡Como se juega con el obrero! Obediencia ciega o quedarse sin trabajo (esto en nombre de la libertad)

Sale para el trabajo ¿dan la orden de volverse? Volverse y a callar aunque el estomágo no calle.

¿Es necesario manifestarse contra una medida abusiva del patrono o del gobierno? Pués alla va el obrero a tirotearse con la fuerza pública, mientras sus valientes “adalides” permanecen en sus casas.

Cae el obrero? Luto en su desolado hogar por un ser que se fue para no volver, palabras de pésame. Vacias de piedad y el mundo sigue imperturbable.

Y esa sangre derramada en aras de una obediencia irracional va amasando los fundamentos en que se levanta el pedestal de uno de esos idolos, que por cruel paradoja, lo son todo sin merecer nada.

Y si de tal modo sse endiosan esos “vividores” no es menos lógico que se exija su caida fulminante, por medios, casi siempre violentos lo que es de lamentar. El remedio está hasta cierto punto en manos del obrero, su dignidad de hombre le prohibe formar parte de masas gregarias, que cumpeln una orden sin conocer la razón solo por si.


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