Jueves, 06 de noviembre de 2008
Publicado por a333 @ 6:44  | hist.ribadeocontemporanea
Comentarios (0)  | Enviar
 

Debido al fuerte temporal reinante, al río Eo, se le hincharon las narices y se salió de sus cauces naturales desbordándose por las calles de la villa, pues tal era su enfado que subió las empinadas cuestas de Antonio Otero y Calvo Sotelo sin cansarse. En las principales de la villa como en San Roque y Ramón González se mantuvo más prudente y solo aparece de noche y casi me atrevo a decir que a altas horas de la noche. Puede cualquier madrugador observar la huella desde la pared de la casa de Gayol hasta el centro de la calle. Como que acaso no tardarán en canalizar aquello.

En plan un poco más serio ya, ¿verdad que debía de evitarse que fuese aquel lugar el elegido para desague del exceso de liquido que se ingiere en las tabernas próximas?

Fernando Gutiérrez.

La Comarca 6 de octubre de 1929


Comentarios