Mi?rcoles, 18 de febrero de 2009
José Rodríguez Carballeira (14 de Diciembre de 1895- 24 de Octubre de 1954) fue un niño prodigio ferrolano, destacando fundamentalmente como pianista, pero también como compositor y violinista.

Hijo de soltera de Rodríguez Carballeira, fue inscrito en el rexisto en Betanzos con los apellidos de suya madre por no tener padre conocido, aunque siempre lo llamaron por su segundo apellido de su abuelo materno, de origen Vasco. Cuando su madre se fue a Madrid quedó al cargo de la hermana de esta, Aurora Rodríguez Carballeira, que fue quien lo educó. Trás descubrir sus habilidades, la madre lo reclama y lo lleva a Madrid a comienzos de Noviembre de 1899, donde comienza una fulgurante carrera como pianista. Su primer recital es el 4 de diciembre de 1899 en la casa de los señores Montano, asistiendo unas 300 personas e incluindo el programa a Marcha Real y la Alborada de Pascual Veiga. Toca en el Ateneo el 2 de Febrero de 1900 y de la un concierto con 6 obras propias ese mismo año en el Palacio Real. La reina apadrina al niño y paga sus estudios musicales. La madre con el niño  se trasladan a Alemania en 1902. Estudia en el conservatorio de Berlin con Richard Strauss y toca con la Filharmónica de Berlin bajo la Dirección de Nikisch y fue elegido pianista de la corte de Guillerme II. Dio giras por todo el mundo con enorme éxito, incluindo los estados Unidos (Metropolitan y Carnegie Hall entre muchos), una extensa gira por Cuba en 1910. Fue una de las figuras de la música alemana de la época, hasta que en 1946 tiene que volver a España, donde no volverá a tener éxito y siempre será Pepito, el niño prodígio. Muere en Barcelona olvidado /Wikipedia


De un artículo de Juan Carlos Pareje Manso en La Comarca:

Pepito Arriola llega a Ribadeo el 30 de enero de 1919 y el 29 de mayo del mismo año lo hace su madre y su hermana María del Carmen. Los motivos de esta visita no son nada artísticos y si muy prosaicos: doña Josefa Rodríguez, ahora viuda, viene a dilucidar asuntos relativos con la herencia de su difunto esposo el doctor Amado Osorio de conocida familia de Vegadeo y Ribadeo, con el que tuvo dos hijas, excelentes pianistas y fueron, en opinión apasionada de nuestro Carlos Alvarez y Fernández Cid ¡tan buenas intérpretes como su hermano!
A su llegada a Ribadeo el genial pianista es recibido con los brazos abertos por la extraordinaria sociedad, cultra y artista que en aquel entonces habia en nuestra Villa. Y el pueblo en general, tan alérgico al divismo, se rinde ante aquel muchacho simpático y gordito que pasea por las calles en amistosa camaraderia con la juventud ribadense. Por otra parte el calor familiar con que es acogido, la sincera admiración que despierta, unidos a la vida plácida del pueblo y la belleza subyugante de la Ría, hacen mella en el alma sensible del artistaque, al igual que el José Luis de "Ribanova" halla en Ribadeo su Nirvana intimo, su Paraíso perdido. Mientras doña Pep, como familiarmente se la conocía en Ribadeo, trata con notarios y abogados en Vegadeo y hace valer sus derechos, Pepito Arriola se identfica plenamente con Ribadeo y sus gentes.


Publicado por a333 @ 16:05  | jcparajemanso
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