Mi?rcoles, 25 de febrero de 2009
 

x Juan Luis Vega Prada.

 

  1. Joaquin Zester, aragonés que dió sus restos a los fosarios dela Colegiata ribadense en 1776. fue quién recibió el encargo de construir un edificio que albergase todo “el socorro de tornos, peynes, telares, batanes y tintes, en máquinas que facilitasen la maniobra” Necesitaba como es lógico una infraestructura que comunicase la esperanzada fabrica con el mundo mercantil. Para ello expropió fundos que serán calle de San Roque con el tiempo; requisó carros y yuntas para el movimiento de tierras y acarreo, y lo que fue peor, movilizó obligatoriamente al peonaje campesino para el desempeño de aquel trabajo.

    Estas movilizaciones y requisas fueron la génesis de un conflicto que luego había de enconarse por la “recolleita” de mujeres destinadas al mantenimiento de los telares, con cuya leva se incumplía basicamente el ideario de Campomanes que pretendía mantener aquella industria ocupando a la desempleada “gente aldeana, ó las ociosas y vagas de las villas y ciudades”, pero siempre por medio de un convencimiento persuasivo y utilizando la fuerza, unicamente en el caso de los presidiarios o vagos reconocidos.

    Presidarios no había en Ribadeo por entonces; vagos y ociosos, oficialmente, tampoco; asi que ateniendose a la letra de las Disposiciones reales pero conculcando su espíritu, el Delegado regio dio las ordenes precisas para que el campesinado de las Rilleiras se convirtiera, por imperativo legal, en el “lampen-proletariado” del pre-capitalismo que alboreaba en la villa.
    La Comarca 8 de febrero de 1981


Publicado por a333 @ 17:48  | hist.ribadeocontemporanea
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