S?bado, 28 de febrero de 2009
La Playa de Cabanela era la base de una original flota de barquillas, botes y chalanos, propiedad de todas las familias del barrio y en que aprendimos muchos ribadenses a recuar, ciar y cingar, que no es cualquier cosa. Esta flota, además de singular Academia Práctica de Artes Naúticas (merecedora también como veremos más tarde de su monolito) estaba dotada de gran movilidad y polivalencia.
Detrás de su aspecto anárquico e indolente,  de barcos dormidos en la cala recoleta, nunca faltaba un vigia, en dominante atalaya, que velara por su integridad, presto a gritar: ¡ Fora do bote! ¡Espera que che vou ahi, hom!
Y cuando el tiempo lo permitía levaba risones y regresaba cargada de calamares, julias, zarretas, maragotas, robalizas, muxeles, etc. que todavía coleando eran vendidos por todo el pueblo por las mujeres del barrio con el pregon agudo y jubiloso:¡Ay que pescado vivooo!

De Juan Carlos Paraje Manso en La Comarca de 17/9/1978
Publicado por a333 @ 8:58  | jcparajemanso
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