Domingo, 01 de marzo de 2009

Tres eran tres, las playas de Figueirua, y, al igual que las hijas de Elena, ninguna era buena: cada una tenía su plaga, la "de Lino", vertedero agrícola, "la dos Homes" propietaria de una dantesca cascacada de sangre proviniente del cercano Matadero, súbita hemorragia roqueña, horror de nadadores y solaz de una floreciente comunidad de sibaritas ratas mariscadoras. La de "As arenas" o "A Cova", vertiginosa sima con el goloso aliciente de unas tentadoras guindas inaccesibles, devoradora insaciable de toda suerte de basuras y quebrantos de los "cortellos" vecinos.
Capítulo aparte merece la de "Cabanela", la que pudo ser importante playa urbana de Ribadeo, por cuya parte más alta descendía el carcajeante, mugriento chorro de aguas sucias del cercano lavadero, destartalado antro-digno sucesor del "Pipelo"-cuya techumbre hacia vibrar la atronadora algarabia de un enjambre de exaltadas hembras, siempre puestas a deshacerse el moño por un quitame allá estos trapos, y que en tiempos, por fortuna lejanos, en los que faltaba jabon y sobraba miseria, aplastaban sin piedad las pulgas contra las lápidas de sus antepasados.
La playa de Cabanela era una pequeña bahia arenosa con escalinatas a ambos lados, adornada en su centro con la pirámide de volúmen variable, del "Penedo do Galo" y que con marea propicia, era ideal para la práctica de toda suerte de artes natatorias

Juan Carlos Paraje Manso La Comarca 10 de setiembre de 1978


Publicado por a333 @ 9:40  | jcparajemanso
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