Mi?rcoles, 27 de mayo de 2009
 

x Juan Carlos Paraje Manso


A Dña. Ramona y a Don Pedro Fernández Rodríguez ,“Ruanova”

Hasta hace una década, en la que se inició la construcción de cuadras pisadas de cemento, los agricultores de nuestra comarca usaron para cama o “estrume”del ganado, la vegetación rasa de los montes o “molido”. Estaba éste formado esencialmente por hierbas y arbustos vivos: tojos, helechos, “queirotas”,etc., y por vegetación muerta: plantas secas, hojas y el llamado “pelo de pino”.

Con esta olorosa y multicolor vegetación no sólo se cubría el piso de las cuadras de los diversos animales sino que también servía para tapizar los lugares abyacentes a los establos y a la casa (“curradas&rdquoGui?o e incluso los caminos. Se lograba con este método – además de mantener entretenida a la gente- el conservar los bosques limpios, accesibles y difíciles de incendiar, amén de dificultar la proliferación de alimañas, (al abandonar esta costumbre los montes han quedado salvajes como en los tiempos de Adán) el tener confortablemente instalados a los animales, practicables los de otro modo enfangados caminos y “vaganíos” y obtener gran cantidad y calidad de estiercol para el abono de los cultivos, tan abundantes en otro tiempo.

Debe recordarse que, en una época no muy lejana, los labradores padecían un gran déficit de abonos orgánicos, que los obligaba a laboriosas e incluso peligrosas extracciones de algas de la costa y, lo que era aún más humillante, a venir a la Villa, (con obligada nocturnidad) y limpiar los cubiles y los retretes de los vilegos – en algún tiempo pozo negro o “estrar”-y ...¡encima pagarles!

Los vecinos de las parroquias de Piñeira y Villaselán, y la media docena de casas de labranza d e Ribadeo, al no disponer en la configuración de sus caseríos de montes que pudieran utilizar al efecto, se encontraban en la necesidad de paliar tal deficiencia, de importancia capital en el desarrollo de su actividad, echando mano de las junqueras de Reme, Porto y Vegadeo. Esto daba lugar a un interesante proceso, típicamenate eoario, mediante el cual, y aprovechando sus recursos naturales, se complementaban dos zonas de nuestra íntima geografía.

Desde tiempo inmemorial llevaban en arriendo los labradores citados, algunos llegaron a adquirirlos en propiedad- parcelas del juncal, que era en casi toda su totalidad pertenencia de los Lamas y Navia-Osorio de Quintalonga, en Santalla de Villaosende, y de los Casas de Ribadeo, que intentaron con la estacada de su nombre y el empleo de gran número de braceros, la desecación de una parte de la marisma. (1)

Al iniciarse el otoño se encargaban de segar y preparar el junco varias familias de su vecindad: Benigno da Fonte, El Fariñeiro de Santalla, etc., y de transportarlo en gigantescas gabarras: los Revisos de Vegadeo, Manuel de Presa, los Galanteois de Vilavedelle y Constante de Porto, que era, además, carpintero de ribera. También transportaban el filiforme vegetal, Meredo de Vegadeo y los Tapiegos y Bustos de Ribadeo.

La verdinegra carga, en descomunales barcadas que hundían los careles y besaban la Ría, era conducida hábilmente hasta la ensenada de la Villavieja-que disponía de embarcadero y rampa, hoy enterrados- y en éstos o en el mismo fangal era trasegada, en una faena comunitaria, a los carros que en gran número en ese lugar se congregaban.

Una vez cargados los carros, tirados por las tardas parejas de bueyes o vacas, uncidas al cuello o a la cabeza, y que casi desaparecían bajo la voluminosa carga, iniciaban la ascensión por la empinada carretera. Aunque este trabajo se realizaba en el otoño -en los agradables meses de Septiembre y Octubre-el ganado se fatigaba y era necesario, de trecho en trecho, “forrar” las ruedas con unas piedras y dar a los sufridos animales un respiro.

Me parece estar viendo pasar la alegre caravana del junco, una tarde cualquiera, atravesando el Campo en larguísima ringlera; (se juntaban a veces más de medio centenar) conducía cada carro un fornido labrador con sombrero de paja y “aguillada” y con frecuencia marchaban a su lado mujeres y niños que no pocas veces iban cómodamente acostados en lo alto de la carga donde, asimismo, iban clavadas las “galletas”

Los niños mañosos-jamás tuve tal habilidad- cogían de las traseras puñados de juncos para trenzar látigos que hicieran juego con los cascos medievales fabricados con hojas de magnolio, empleando la misma técnica que los labradores para enristrar ajos y cebollas.

Daba gusto ver la interminable filera, enhebrando la entonces angostísima aguja de la calle de Villafranca del Bierzo, barriendo prácticamente las aceras y acariciando con su suave brus las lunas de los escaparates. Lentas y solemnes, cual arcaicas deidades de una procesión pagana, pasaban las lustrosas yuntas de bueyes y vacas, (algunos de los primeros herrados que hacían al andar el mismo ruido que un oficial de húsares) orgullosamente agobiadas bajo el peso de lo que representaba a la vez su techo y su sustento, con sus cuidadas “molidas” de las que brotaban la gracia agarena de unos flecos o el primitivismo godo de unas pieles de perro.

Los preciosos animales, después de culminar la Villavieja, y tal vez por efecto de un relajamiento muscular muy comprensible, al iniciar el suave descenso que atraviesa la Villa solían alzar la cola y alfombrar, en involuntaria venganza por los nocturnos letrineos, el trecho comprendido entre el Hospital y el Teatro, con humeantes, verdinegras y olorosas boñigas, que hicieron a un periodista local clamar con insistencia sobre la conveniencia de imponerles un culero.

Los carros en su mayoría eran de grueso eje de madera que giraba enterizo con las ruedas de relucientes “doblas”, y al andar emitían, de no estar bien engrasados o enjabonados, un modulo renchirlegido que, en conjunto, componían un endiablado concierto. También había carros con ejes de acero y ruedas de radios, dotados de freno, mucho más ligeros y silenciosos; unos y otros los hacían: Balbino Pérez “Morán” y Benigno en La Devesa, Atilano Soto en Villaframil, mi pariente Antonio Alvarez en Vilar y José Antonio Eiras en Villaselán (2)

En los diez últimos años los labradores han cambiado, de forma profundisima, sus métodos y cultivos. Estos, eliminado el trigo y en gran parte el maíz, han quedado reducidos a su mínima expresión. Las parejas o yuntas de tiro ( los gigantescos bueyes del Raxao, de Casería, de Antón dos Carros, del Moreno, adquiridos preferentemente en las ferias de La Roda y Vegadeo, del otro lado de la Ría, y que se permitieron- me refiero a una yunta de Ramón Soto, “el Raxao”-competir y ganar un concurso de Arrastre en las Fiestas de Bilbao, han desaparecido y con ellas los carros sustituidos por los tractores. Asimismo, hoy en día rara es la cuadra en la que se utiliza “estrume”.

Los últimos años en los que el junco viajó de un extremo a otro de la Ría-para pudrirse y resucitar en forma de exquisitas verduras y hortalizas y retornar, al venderse en los mercados de Vegadeo, dando pie así a un curioso ciclo eoario-fue a bordo de camiones que lo llevaron directamente de Reme o Porto a sus destinos.

De ese modo, sacrificada en aras de la comodidad, de los adelantos y del bien común, la pintoresca caravana del junco ha desaparecido.

 

  1. El Gobernador de Oviedo por conducto del de Lugo pidió en 1.882 informe sobre el deslinde de las marismas de esta Ría concedidas a un particular. El Ayuntamiento de Ribadeo contestó diciendo que todas ellas son de propiedad privada, por la que sus dueños pagan contribución. Que el Estado así lo reconoció al pagarles indemnización cuando hubo que expropiar, y que los juncales son casi indispensables para abono y pasto de los ganados.

  2. En el año 1.774 vino al Ayuntamiento de Ribadeo una orden superior para modificar y modernizar los carros de vacas que ya en aquel entonces debían causar asombro a los viajeros. No fue acatada por alegar los naturales deberse tal atraso a la “miserabilidad de los tiempos”. Lo cierto es que tales carros, que subsisten en muchas zonas de nuestra región son más que nada una muestra de mezquindad y rutina difícil de desarraigar.

     

 



Publicado por a333 @ 20:23
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