S?bado, 30 de mayo de 2009

X Juan Carlos Paraje Manso/

 

Esta podía ser, con toda justeza, la tarjeta de visita de mi personaje. En este inefable Ribadeo la sorpresa aguarda agazapada en cada esquina: ¿Quién me iba decir a mi que don Manuel, nuestro cordial convecino, conservador del reloj de la torre parroquial, era un inventor de padre y muy señor mio?

Nacido hace 75 años en el lugar de Arriba de Lavandeiras, Cillero, en el seno de una familia de labradores, principió desde muy niño y con poca escuela, a simultanear los trabajos de campo con los de molinero en una pequeña aceña familiar. A los 14 años entró de pinche de cocina en la fábrica de conservas de pescado de Vicente Alvarez, de Cillero y al poco tiempo se hizo soldador hasta que vinieron las máquinas de cerrar, en cuyo manejo y conservación nació su afición a la mecánica. Con un amigo de Vivero se inició en la profesión de relojero, y en sus ratos de ocio se afana en desarmar, e intentar armar de nuevo, toda clase de máquina que cayera en sus manos, dedicándose a la reparación de relojes, de las máquinas de coser y de escribir.

Después su vida fue un largo peregrinar-con un paréntesis como mecánico en el Salto de Grandas de Salime-por las fábricas de conservas: Burela, Ribadeo (donde contrajo matrimonio), Ortiguera de Navia, Avilés, Ribadesella, La Coruña, Cillero y al fin, vuelta de nuevo a Ribadeo, hasta el cierre definitivo de la fábrica El Truel en el año 1.961.

Es a partir de esa fecha- y después de realizar un curso de Radiotécnico por correspondencia-cuando comienza a germinar en su cerebro la decisión de plasmar en proyectos concretos ideas

que se le habían ocurrido a lo largo de su dilatada vida profesional, y se dedica con juvenil entusiasmo, a realizar cálculos y estudiar posibilidades.

Hoy en día posee la patente de ocho inventos, cuya importancia, con solo su enumeración, cabe imaginar:

Perfeccionamientos introducidos en las transmisiones. Aplicables a todos los motores y también a los navíos sumergibles.

Mejoras introducidas en la estructura y dispositivos de los submarinos.

Coche turismo anfibio volador.

Dispositivo para hacer involcables los vehículos que discurren por carriles.

Sistema amortiguador de choques en los vehículos.

Nuevo sistema de edificaciones para aparcamiento de vehículos automóviles

Rueda neumática perfeccionada para cualquier clase de vehiculos.

Vehículo anfibio perfeccionado.

Todas estas patentes van acompañadas de minuciosas memorias y detallados planos, cuya vista, al menos para un profano, resulta apabullante y hace recordar las novelas de Verne.

Don Manuel reconoce las dificultades que, para una persona sin relaciones importantes ni título oficial alguno, supone llevar a la realidad alguna de sus invenciones, y se duele, pero no se extraña, de la actitud indiferente de nuestros industriales y de la misma Administración, a todo lo que no tenga una profunda eficacia y no lleve una chapa con un nombre para cuya pronunciación sea necesario taparse las narices y meterse una espátula en la boca; por cuya razón, después de haberse dirigido a la Armada y a la Renfe, sin haber obtenido contestación, está decidido a llevar a la práctica el más modesto y factible de sus inventos, solventando un prototipo con sólo sus propios medios. Se trata de su último proyecto: Vehículo anfibio perfeccionado, una especie de bicicleta que lo mismo puede servir para circular por la carretera que para deslizarse por el mar, río o lago.


Publicado por a333 @ 7:43
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