Lunes, 06 de julio de 2009

 una subcomisión que tiene como objeto la discusión acerca de la posible implantación en España de la Renta Básica Ciudadana (RBC), también llamada Universal, siguiendo la tendencia ya iniciada en otros países del entorno como Alemania. Implementada a petición de ERC e IU, se trata de una alternativa social y económica que ha levantado grandes expectativas en varios sectores de izquierda, y grandes resistencias en los partidos políticos y medios más conservadores. Al tratarse de uno de los movimientos de izquierda más fuertes a nivel mundial, pese a su general desconocimiento a nivel mediático, se hace necesario comprender qué es y qué no es la RBC.

Los defensores de la RBC plantean la instauración de una paga universal, extendible a todos los ciudadanos independientemente de su nivel de renta, profesión y situación laboral. Basicamente, se trata de garantizar por ley que todo el mundo disponga de un mínimo económico que garantize su existencia material independientemente de su situación, garantía que cada vez se hace más perentoria en un contexto de grave crisis económica como la actual. Esta renta no es, por tanto, un salario destinado a las clases sociales menos pudientes, ni una renta social para la emancipación de jóvenes, o un complemento para colectivos en peligro de exclusión social, como trabajadores eventuales, parados o jubilados. Es una propuesta más profunda, ya que otorgaría a todos los ciudadanos, desde las amas de casa a los banqueros, una renta. La justificación de esta propuesta es política y filosófica, y pretende asegurar que todo ciudadano tenga su existencia garantizada sin tener que depender de la voluntad de empleadores o financieros, que detentan el control de la economía en sociedades capitalistas como la actual. En definitiva, como Daniel Raventós, uno de los defensores más activos de esta propuesta explica, está basada en la concepción republicana que entiende que la vida política y social de un país debe de estar regida por los principios de igualdad, fraternidad y solidaridad. Resumiendo de manera rápida, ya que vivimos en un mundo donde las mayores desigualdades y limitaciones están basadas en los diferentes niveles de renta, garantizar un mínimo de ingresos como derecho político y ciudadano ayudaría a profundizar en estos valores republicanos.

Esta propuesta cuenta además con varias ventajas: en primer lugar, en ella se refundirían muchas otras ayudas (como las rentas destinadas a sectores en riesgo de exclusión ya mencionadas), simplificando la administración estatal. En segundo lugar, daría mayor libertad a cada ciudadano para organizar su vida conforme a sus capacidades y necesidades, sin tener encima la "espada de Damocles" que supone el paro, un auténtico drama para los trabajadores. En tercer lugar, esta seguridad permitiría que todos aquellos decididos a ejercer profesiones o crear negocios por su cuenta contasen con un colchón de seguridad que les animase a dar el paso sin miedo a perder todo ingreso, y reconocería además otros trabajos que no quedan reflejados en las encuestas de población activa o los análisis económicos, pero que también son necesarios y enriquecedores para el conjunto de la población, como el trabajo doméstico, el artístico, el voluntariado social o la acción solidaria. En definitiva, ayudaría a liberar la rica y variada fuerza de trabajo de un país de los dictámenes exclusivos del mercado de trabajo, orientado sólo a la maximización de beneficios de las empresas, pudiendo desarrollarse la actividad laboral y creativa de los ciudadanos de una manera más libre.

Esta propuesta ha sufrido durísimos ataques, de diverso tipo, entre los que podemos destacar dos argumentaciones. La primera de ellas afirma que desincentiva el trabajo (o como dijo un diputado conservador en el Congreso, es una propuesta "diabólica" que premia vivir sin trabajar). Sin embargo, según sus defensores, estudios sociológicos sobre personas que reciben rentas vitalicias que garantizan su existencia, como podría ser un décimo premiado de la Bonoloto, demuestran que estas no dejan de trabajar, sino que orientan su trabajo hacia actividades que les reportan otro tipo de beneficios, además de los económicos. En segundo lugar está la cuestión de la financiación, ya que para negar la posibilidad de una RBC se ha afirmado que sería insostenible para el Estado. Sin embargo, en un estudio realizado por los miembros de la Red Renta Básica sobre las declaraciones del IRPF catalán, se demuestra que refundiendo otro tipo de ayudas y aplicando criterios fiscales más progresivos que aumentasen los ingresos fiscales, sería viable aportar una RBC de 5400 euros al año para los adultos y algo menos de la mitad para los niños en la comunidad catalana. Con la RBC y esta reforma fiscal, las rentas más altas, pese a percibir la RBC, seguirían pagando más impuestos, mientras que las más bajas saldrían ganando, consiguiendo así el objetivo de dar una renta por derecho a cada ciudadano, y preservar la progresividad fiscal que afirma que quién más tiene más debe pagar.

No es fácil resumir en un artículo qué significa la RBC, así que los interesados pueden dirigirse a la web del movimiento en España, o a la de la red internacional que defiende la propuesta. De todas maneras, y ya para terminar, es necesario apuntar que esta propuesta no es algo poco trabajado, o resultado del posibilismo de unos cuantos soñadores. Fue propuesta por Van Parijs hace ya casi tres décadas, y ha sido objeto de discusión y trabajo desde entonces en varios congresos y reuniones científicas, de manera que la propuesta actual es el resultado de un largo proceso de refinado y pulido. En todo caso, como ya hemos comentado, es uno de los movimientos de izquierda con más fuerza hoy en día, y merece la pena conocerlo y valorarlo en su justa medida como otra forma de avanzar en el bienestar colectivo/Recogido en http://www.soitu.es/participacion/2009/06/11/u/biduido_1244737451.html.


Publicado por a333 @ 7:16  | renta b?sica
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