Martes, 14 de julio de 2009
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la Plaza de los Cuatro Caños. Y con Juan Carlos Paraje Manso:

-"La fuente cuyo venero hacía chorrear los Cuatro Caños fue construida en 1.849 bajo la dirección de don Francisco Torres."

 -¿Por qué ese seudónimo de “El Viejo Pancho”?-le preguntó mi padre en una de sus cartas-”Lo de viejo porque ya lo vamos siendo, Ramón, y lo de Pancho en memoria de nuestro padre que era un bendito...” "“ El Fogón”. En este periódico con el seudónimo de “El Viejo Pancho” que había adoptado en 1.899, verían la luz la mayoría de sus composiciones poéticas, de ambiente y lenguaje gauchesco, que gustaron extraordinariamente y se hicieron populares hasta el extremo de ser memorizadas y recitadas por las gentes de las riberas del Plata y cantadas por la voz apasionada de Carlos Gardel. Gracias a Eduardo Piriz, uno de los celosos coleccionistas de “El Fogón”, fue posible el compilarlas para formar el libro “Paja Brava”, cuya primera edición apareció en 1.916, pues Alonso Trelles (que fue, también sin proponerselo, Diputado en 1.922 junto con los también literatos Roxlo y Viana) nunca había tenido esa intención ni guardaba copias."

-"A mediados del siglo XIX todavía funcionaba el molino de Puerto Estrecho “que se hallaba rodeado de árboles”. No tengo noticias de si sus aspas eran de madera o, imitando las velas de la Ría vecina, eran de lona. En algunos grabados y dibujos antiguos se le puede ver destacado en la prominencia con su tejado de pirulí. De Ribadeo hacia el mar el más alto minarete, a los navíos, que con nordés propicio bordeaban el Castillo de San Damián, parecía que, con sus aparatosos brazos de incansable girar, el molino de Puerto Estrecho les saludaba, como un gigante bobalicón, y les enviaba cordiales abrazos de bienvenida. (...)

En el año de 1.955 fue derruido el ruinoso molino de Puerto Estrecho, pacífica mole cargada de menuda historia, después de adquirirlo el pintor don José Cuervo Cortés, por don Marcelino Irimia González, empleado municipal, venido en 1.927 de Villarpescozo. Por este señor me entero de que tenía unos seis metros de diámetro por siete de alto y un grueso de pared de sesenta centímetros.

Con su piedra y la de unas ruinas situadas en las cercanías- supuesta vivienda del molinero-construyó parte de la casa que levantó en su solar y de la tapia con que cerró la finca en donde vive.

En sus esquinales puede apreciarse la piedra de Vilavedelle que tenía el molino en los recercados de la puerta y dos ventanas y en el riel de remonte en el que giraba el artilugio orientador de las aspas, por lo que se puede calcular como construido en el siglo XVIII época en que estuvo en auge el uso de dicha piedra."

-"

El Castillo de San Damián (cuya efigie a pasado a etiquetar la materia prima de nuestra industria más boyante) se alza en la Punta do Carballo o dos Carballos.

Se construyó en 1.624 para defender la Villa de los ataques de los piratas que infestaban estos mares y eran una amenaza constante para los pueblos de la costa, y tan solo quince años más tarde, ante el temor de un ataque francés, la Villa tomó la sabia determinación de retirar sus cañones porque “fácilmente podían tomarlo los enemigos”

El fuerte fue abandonado y cuando el 27 de septiembre de 1.719 los ingleses, en tres navíos de guerra, penetraron en la Ría y se acuartelaron en él, lo deshicieron por completo.

Sobre sus ruinas, en 1.744 se levantó un nuevo Castillo; en tan solo dos meses y medio estaba artillado y listo. Los cañones vinieron de Sevilla -al igual que los de la Atalaya- y la guarnición estaba formada por tres soldados inválidos y un sargento, y siete civiles de las parroquias del Ayuntamiento. "


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