Martes, 11 de agosto de 2009
Publicado por a333 @ 18:44  | justin navarret
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x Justin Navarret

 

He recordado en mis apuntes y emborronadas cuartillas a algunos destacados personajes de nuestra querida Villa, tales como Corada, Ramos, Penoucos o el Vixiguento, y de todos estos señores quedan en el tintero importantes cosas sin decir, y como no recordar por el gran interés que contienen-unos del pasado y otros del presente- algunos de los que (gracias a Dios) aún están con nosotros. Todo esto con difrencias abismales en algún campo, pero diré que cualquiera de ellos me conforta para pasar un rato agradable en mi escritorio particular (la mesa de mi cocina) para regalarme y sentir hasta una gran emocion al contactar mi boligrafo con el papel.

Más hay cosas en todo esto de gran riesgo. De meter la pata, de omitir o no inventar lo que fue en realidad, de lo que fue o es, y así poder contar con mis asiduos lectores ( mi mujer e hijos), por lo que he de procurar que mis notas sean lo más objetivas posible, a fin de que puedan aportar algo cara a los demás.

Bueno. Ya con las velas largas y el barco en movimiento diré de que va la zalea.

Sencillamente de aumentar en mi cajón de sastre este apunte y su mixtura y-entre otros-sirva para enriquecer mi portafolios biográfico. Voy a referirme a un apreciable amigo, vivito y coleando como una plateada sardina, como un recién pescado salmón. Mi personaje es un entrañable amigo, mio y de mi familia: Dionisio Gamallo Fierros. ¿Os dice algo? Yo creo que mucho.

Empezaré diciendo al amigo que me permita en esta ocasión el tutearle, aunque después volvamos a nuestro afectivo usted. Aclarado esto diré (no sin tiempo) que neustro amigo no navegó como Ramos o Tolete; no cocinó como Corada; más, lo que si puedo decir y asegurar es que su “velero” navegó por mares inhóspitos y embravecidos, ora en los campos políticos, ora en los mares de la cultura, entre libros, pueblos, gentes, mueseos y universidades que le dieron amigos, de entre los cuales, me honra el pertenecer, los que le respetan y quieren por sus relatos de gran pluma, su brillante conversación, sus conferencias, su oratoria y su fácil decir de la historia.

Sus cosas amorosas, desinteresadas que hoy en día se estilan poco, hacen que lo humano, noble y belllo (y no se cuantos calificativos más), puedan servir para alguién decirme: ¡Oye justo, eres un pelota! ¡Nada de eso más lejosde mi! Tal definición no es más que una autografía de este nuestro personaje, plasmando lo poco que yo sé de él, aunque siempre lo seguí en su larga “navegación” por medios usuales de comunicación.

Amigo Dionisio: Me llevas seis ó siete años y te recuerdo de siempre subiendo y bajando nuestra calle, no con paso ligero, sino corriendo, cargado con tus libres, apuntes o portanotas, como si alguién te siguiera, como si algo se te fuese olvidar. Había que llegar a casa, a la academia o a tus quehaceres con veloz ligereza. ¿O es que tu Viejo Pancho corría peligro? ¿O tu Valle Inclán iba reprocharte algo? ¿Tu amigo Cunqueiro necesitaba alguna nota tuya? No, Gamallo. No pasa nada. Es tu forma de ser, tu dinamismo, tu mar a recorrer, el cual escogiste en esta vida. Si te vieran como yo en tus años mozos Dámaso Alonso, Tierno Galván o Castelao, dirian que eres una carretilla humana, ligera como regato de pólvora, cargado de cultura y de humanidad en tus carrerillas...

Aún hoy acusas el transporte de los libros, de tus viejos tomos, de tus “sabivencias”...Sigues recopilando el psado, sigues dando vida a lo muerto...

Tus relatos sisemrpe dijeron mucho. Recuerdo el de mi tio Camarón; otro más el de Recarey.

Nuestro Dionisio fue y es tal y coo dije ligero hasta en sus pertenencias, lo de él es de todos, regala, da siempre mucho más que recibe, es agradecido, nunca se cansa de dar y sus liros pasan en desfile continuo a sus amigos, a los amigos de sus amigos, para con ello hacer sólidos cimienetos culturales, virtud poco comun en los demás. Que todos tengamos-como él-constancia del pasado y del presente y que nos enriquezamos de su bien hilad y profunda cultura, que sepamos beber sus generosos vinos del saber para que nos inspiren a todos y podamos capitanear nuestra nave inculta.

Nai (lo digo por mi) ¡Cuán buen amigo Gamallo! Nuestras plumas en picota, Don Gregorio, Penoucos o Mari Lola Basanta dirian de ti con est ilo literario algún poema. A mi, ya me conoces: faltas de ortografía, carente de ideas para poder sacar una brusca bien trazada y con ella cortar una linda vela; pero, lo siento. Lo que si tengo es un amigo, para mi, para los mios, y para siempre.

Asi eres, amigo respetable y amigo de todos. Sigue tu zalea, que tus estrobos gastados de remar nunca te rompan y podamos disfrutar (¡como siempre, Dionisio!) de tus pertenencias, de tu juvenil vejez. Mil gracias por todo, hasta por el tu usurpado, perdón.

 

La Comarca del Eo 24 de julio de 1988

 


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