Lunes, 31 de agosto de 2009
Publicado por a333 @ 19:58
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x Justín Navarret

-¡Hola Reinante! ¿Qué nuevas hay por Ribadeo? Decía Manuel el Patrón del “Pitas” al Práctico.

-Nada. Todo tranquilo y bien-Contestaba don Ramón

-¿De verdad que no hay ninguna novedad?

-En absoluto, Manuel, como no sea que hoy sábado hay un gran mercado en Vegadeo y aproveché de comprar esta hermosa pareja de pollos.

-¡Te costarían una fortuna, ya que esta mercancía hoy está muy cara!

-¡Bastante! Ha de matarme a miña Ramona cando se entere; pero vou decirlle que mos regalaron para que non se enfade.

Reinante, el Práctico y Manuel, el Patrón del “Pipas”, estaban casi siempre discutiendo de los diversos acontecimientos de la vida; pero se llevaban muy bien y se querían como dos hermanos. Aquel día, el recordado y querido don Ramón subió al puente de mando del Correo de Vegadeo y tras dejar a buen recaudo los pollos preguntó a Manuel.

-¿Está todo listo para la salida, Manuel?

Si. Ya estamos listos para la salida; pero antes baja a la cámara a tomarte un buen café moca, como tu le llamas a eso que para mi es un lava tripas.

Pasan a la cámara y el “Cuqui” lessirve el cacacolillo que era como Reinante había bautizado tal narcótico, aunque, a pesar de todo, el Práctico no podía pasar sin él.

-¡A ver cafetero! ..¿Estas listo? ..Le apremiaba Manuel.

A don Ramón no le parecían mal los adjetivos que le propinaba su amigo y tras unos minutos de relax y de comentario sobre Nenín, la ría y los tesones, subían los dos a la caseta de mando, colocándose cada uno en su puesto, gobernando el barco y examinando minuciosamente las continuas alteraciones del canal (alguna vez había que irse con el bote a sondar el calado del canal) para evitar que el vapor varara y soslayar el riesgo de perder la marea. Llegada la maniobra de arriar los cabos, aparecía en escena un nuevo personaje. Era el gran auxiliar de Reinante, conocido como Nenin, hombre técnicoy buen conocedor del canal, con unos mofletes siempre rosados y unos bigotes a lo chaflán que resaltaban más, si cabe, su bondad y hombría de bien.

Lo primero que hacía el Nenín era pedirle al Sr. Manuel si podía llevar de remolque cuatro o cinco embarcaciones hasta Ribadeo...

-¡A Manuel! ¡Hay aquí unhaslanchas que che agradecerían muito que lles deras remolque hasta abaixo!

Y el Sr. Manuel, siempre generoso y dispuesto a hacer el bien le contestaba:

-¡Ya sabes que si, Nenin! Pues no faltaría más, hombre. Que se amarren por la popa y ya tendremos cuidado para que no les suceda nada desagradable.

Así eran estos honrados, nobles y serviciales hombres de la mar, de gratísimo recuerdo para mi.

La salida era ya rutinaria. Recuerdo estas palabras en inglés que Ramón el Práctico, le decía a Nenin:

-¡Aló! ...Laigo de gualla (Yo lo escribo como me sonaba pues nada comprendo de esta lengua)

El Nenín lo comprendía todo al pie de la letra y procedía a largar cabos. El “Pitas” abría del muelle y el Práctico por el teléfono que daba a la máquina pedía avante poco a poco, en tanto Manuel vigilaba bien y con cariño a los remolcados procurando siempre que no entorpecieran la maniobra de salida. Aclarado esto Reinante pedía más avante y a partir de estas maniobras se iniciaba entre Manuel y Reinante un diálogo bromista:

-¡Ramón, que vas tapando las marcas!. Llevas muy abierta la Taraxa!

-Mi querido Manuel -decía Reinante-Ayer en bajamar corregí esa marcación, ya sabes que cambia el canal de una marea a otra, y añadía susurrando... Este Manuel.

Y Manuel por su parte decía:

-No sé... No sé. En tus manos estamos, y añadía: ¡Oye Ramón! ¿No te parece que sería mejor que dejaras el practicaje y te dedicarás a tu ultramarinos y depósito de carbón? Y en broma le decía:

Yo creo que llevarías el negocio mejor que llevar nuestro barquín.

Todo en broma pues Manuel sabía de sobra que Reinante era un buen Práctico y éste sabía que Manuel era un gran patrón.

-¡Coime! Calla, no voy a dejar yo la mar, Manuel, y que tú continúes disfrutando de ella- contestaba el bueno de Reinante.

Yo creo, sin engañarme, que estos hombres tenían dos amores: Sus hijos y buenas mujeres y el segundo amor ¡La Mar! A la que querían en grado sumo.

Y así riñendo amigablemente, fraternalmente, a la altura de Porcillán el “Pitas” moderaba, paraba la máquina, se arriaban los remolques (no sin antes agradecer el acarreo y el práctico salta en su bote que la punto le presentaba su hijo Benito (futuro Práctico del Puerto) y el Correo de Vegadeo al mando del Sr. Manuel proseguía su viaje a Gijón tras el adiós de las tres pitadas de ritual, con muchas más complicaciones que le ocasionaba la bajada de Vegadeo a su buen amigo el gran Práctico don Ramón Reinante.

Se me ocurre escribir estas notas en memoria de la honorabilidad de estos dos estupendos y buenos hombres y de sus queridas profesiones.

A veces en la prensa local o provincial leemos vidas y costumbres de gentes que no dudo de los valores que les acompañan; pero lo que si puedo asegurar es que estos desaparecidos hombres furon y son dignos de recordar y con ello pagar de algún modo lo mucho que nos enseñaron a los que seguimos. De buen grado estos bellos gestos salpicados de amor por la mar, yo creo que aún hoy en el eterno descanso lo recordarán.

Buenos maestros, sabed que aún hay mucho como yo; si mi preparación lo permitiera, os destacaría por méritos propios en una d e las primerisimas páginas de nuestros rotativos.

 La Comarca del Eo 1988


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