Jueves, 27 de septiembre de 2012
Libro Registro 1884-1893
1888
Al Gobernador Civil
2 de marzo de 1888
Con motivo de la varada en este puerto del vapor “Cabo Torres” su capitán D. Luis de Arrechalve acudió hoy a esta Alcaldía manifestando que con el fin de preparar poner a flote dicho buque, era indispensable y urgentisimo proceder a su descarga y teniendo que trasladar a tierra seiscientas cajas de dinamita, suplicó se le señale un terreno en el punto más conveniente fuera de poblado e inmediato y confinante con la bahía por la parte de Guimarán para depositar provisionalmente dichas cajas. En su vista acordé designar para el objeto indicado la zona que ocupa el antiguo y deteriorado Castillo San Damián distante de la población más de un kilometro situado a la derecha de la entrada del puerto. Lo que tengo el honor de poner en conocimiento de V.E. a los efectos oportunos. Dios.
Al Gobernador Civil
1888 Noviembre 21
Enterado de la atenta comunicación de S.E.l fecha 17 del corriente, debo manifestarle que desde tiempo inmemorial existe en la Plaza del Campo de esta Villa un lavadero para el servicio del Vecindario con agua fresca y abundante que viene encauzada hasta entrar en el pueblo por el barrio del Pontigo desde los manantiales de las fuentes llamadas del “Lobo” y “Reverte” distantes cuatro kilómetros y sigue perfectamente encañada hasta las playas de Porcillán y Cabanela con un nivel de más de diez metros que mantiene constantemente una rápida corriente sobre todo desde la entrada y salida de dicho lavadero, el cual se halla bien enlosado y limpio. Con semejantes condiciones comprende V. S. que no es posible el estancamiento y descomposición de las aguas y por consiguiente que carece completamente de fundamento la denuncia en cuanto atribuye al expresado lavadero la insalubridad de que supone adolecen los puntos inmediatos. No puede, pues, por menos de ver con extrañeza semejante queja esta Alcaldía, y mucho más por ser producida ante VE con detrimento de los trámites regulares, después de tantisimos años que cuenta de existencia el lavadero sin que el vecindario lo considerase ni lo considere actualmente perjudicial a la pública salubridad; y si bien es cierto que algún partícula desea que desaparezca por bien de sus propiedades, a ello se oponen muy justamente los respetables intereses generales de la población pues parte del lavado de ropas, es indispensable mantener dicho lavadero para el servicio de agua en caso de incendio por carecer de otro depósito y de recursos para construirlo. Dios.

Publicado por a333 @ 5:46  | hist.ribadeocontemporanea
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