Lunes, 07 de enero de 2019

https://mujeresconciencia.com/2017/10/05/manuela-antonia-barreiro-pico/

anuela Antonia nació en Viveiro (Lugo) el 5 de julio de 1877 y murió en Madrid el 29 de enero de 1953. Nació en el edificio del antiguo convento de San Francisco, donde vivía su abuelo materno D. Justo Pico de Coaña y Vijander, maestro de instrucción primaria en Viveiro durante más de tres décadas y eminente pedagogo gallego del siglo XIX. Su padre D. Facundo Manuel Barreiro Arias, nació en el año 1851 en Santiago de Piugos en Lugo, vivió en el barrio del Puente de Lugo, fue maestro auxiliar de Viveiro (1872-1875) y maestro por oposición de primera enseñanza de Becerreá y por traslado de Ribadeo, posteriormente fue también maestro de Normales. Su madre Doña María del Carmén Inés Pico Arias, natural de Villanueva de Lorenzana, fue ama de casa.

Tuvo tres hermanos, Justo (Viveiro, 1875, abogado), Inés (Ribadeo, 1878, murió en 1901) y Emilia (1881, ama de casa).

Su vida trancurrió en Ribadeo donde su padre fue maestro. Estudió la enseñanza primaria en Ribadeo. En este tiempo estaba de maestra en la Escuela de niñas de dicha ciudad Dña Enriqueta Sánchez Conde; es muy posible que Manuela fuese a dicha escuela. Ribadeo tenía un colegio privado de enseñanza secundaria en 1858, el Colegio de San Luis, por lo que es posible que se preparase en dicho centro, para después examinarse del Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Casariego de Tapia (Asturias) los cursos de 1890 a 1893. Después trasladó su expediente al Instituto de Segunda Enseñanza de Lugo, y se examinó en los cursos de 1893 a 1895, por enseñanza no oficial, no colegiada.

Su expediente académico es muy brillante, con una media de Notable alto. Hizo los examenes de grado de Bachiller en Lugo el día 3 de julio de 1895, con la calificacion en el primer y en el segundo ejercicio de Sobresaliente, obteniendo el título de bachiller el año 1895. Hasta estas fechas no consta que ninguna mujer gallega lo hubiese hecho, por lo que sería la primera en conseguir el título de Bachillerato.

De acuerdo con las leyes vigentes en ese momento, en el curso 1896, Manuela Barreiro tuvo que solicitar permiso al Ministro de Instrucción Pública para hacer los estudios universitarios y poderse matricular en la Universidad, ya que no era posible hacerlo por enseñanza oficial hasta 1910. Los hombres se matriculaban sin ningún problema.

En la súplica hecha por la estudiante y su padre lo planteaban en términos para que “se dignara resolver la petición relativa a autorización para obtener el título y ejercer la profesión terminados sus estudios”; a esta súplica se le respondió solamente que “se le autoriza la matrícula en cuanto que los catedráticos respondan del orden de las clases”. La alumna, con este permiso, se matriculó en régimen de enseñanza libre. Parece deducirse de la autorización que con la posibilidad de asistencia a clase. Los trámites pasaron por diligencia (9 de noviembre de 1896) al Sr. Rector y este envío una minuta al Sr. Decano de Farmacia y a Dña. Manuela. También su padre recibió (25 de mayo de 1897) otra comunicación de la autorización y del permiso para poder matricularse por enseñanza libre.

Los estudios de Farmacia los hizo en la Facultad de Farmacia de Santiago de Compostela, excepto los estudios previos que todos los estudiantes tenían que hacer en la Facultade de Ciencias, entre los años de 1896-1900. La Facultad de Farmacia tenía su sede en el Colexio de Fonseca, un pazo del siglo XVI.

Los comienzos de su carrera no fueron fáciles, en una sociedad que rechazaba la presencia de la Mujer en la Universidad. Como muestra, añadimos la reseña o comentario de editorial en la revista española La Farmacia Moderna (5 de febrero de 1897, Tomo VIII, pág. 58), en el primer curso de sus estudios universitarios. Deja patente la opinión que tenía la sociedad sobre los estudios de las mujeres y, más en concreto, el acceso a la universidad para dedicarse a las ciencias naturales:

Pierden el tiempo, el dinero y algo más, que siempre constituyó la mejor aureola de las damas, las familias que tienen el mal gusto de dedicar a sus hijas al manejo del bisturí o a los trabajos de laboratorio,

indicando también el interés y el permiso de los padres para hacer esos estudios.

En aquellos tiempos, la carrera de Farmacia (RD16/01/1886) constaba de tres cursos para obtener el grado de bachillerato en Farmacia; los primeros años tenían unos estudios previos de materias comunes en la Facultad de Ciencias, para continuar después con materias específicas de su carrera; para aspirar al título de licenciado era preciso hacer dos años de prácticas en una Oficina de Farmacia y estudiar Práctica de Operaciones Farmacéuticas. Los alumnos asistían a clase hasta el 1 de junio en que comenzaban los exámenes. El profesor presentaba en la secretaría una lista con los alumnos que, por su asistencia a clase y preparación, juzgaba aptos para hacer el examen final. Este examen final era público y oral, duraba alrededor de diez minutos y versaba sobre tres temas elegidos al azar. Tenía lugar delante de un tribunal, formado por el profesor de la asignatura y otros dos profesores de materias afines.

*Mucho más en el enlace 

Bibliografía

María Isabel Fernández García, Manuela Barreiro Pico. Ribadense destacada, Deputación Provincial de Lugo, 2017


Publicado por a333 @ 8:05  | documentos asociacion
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