Domingo, 17 de febrero de 2019

En 1870 la Revista de España1 publicó una novela por entregas, Una temporada en el más bello de los planetas, de Tirso Aguimana de Veca. El tema de la novela es sorprendentem ente original para tratarse de un trabajo realizado en España a mediados del siglo XIX, toda vez que describe las aventuras de dos terrícolas, el científico alemán Leynoff y el joven español Mendoza, que, vestidos con trajes espaciales primitivos y haciendo uso de las «corrientes de comunicación» interplanetarias, viajaron en globo al planeta Saturno2. Aunque lastrada por una dependencia excesiva de los tópicos y m anierismos de la novela histórica española, Una temporada no es sólo una curiosidad literaria. Revela un eclecticismo desconcertante para que, a través de una intriga rom ántica de banalidad considerable, Aguimana defienda la ideología deísta y racionalista de la Ilustración y exponga una concepción determ inista de caracteres más habitualm ente asociados con los escritores naturalistas de la generación siguiente. Por la originalidad de su propuesta, precede a un autor, Julio Verne, de marcado interés por los avances de la ciencia en sus novelas científicas. En su utilización de una perspectiva extraterrestre para satirizar las costumbres terrestres, Una temporada se adelanta a formas más tardías de ciencia ficción. Pese a publicarse por prim era vez en 1870, Una temporada se escribió en una fecha muy anterior. Desde luego que la naturaleza claram ente rom ántica del trabajo no puede aducirse en ninguna especulación sobre la fecha en que se escribió, toda vez que la novela histórica rom ántica pervivió en España hasta bien entrada la década de 1870. No obstante, Aguimana declara en una nota al pie, que modifica las teorías médicas expuestas en el capítulo XXVII, que el trabajo se realizó al menos veinte años antes de su publicación: «De este modo pensaba el autor hace 20 años (época en que se escribió esta obra); hoy, aunque da al fluido eléctrico animal la misma im portancia en el organismo, es bajo otro punto de vista muy distinto» (XV, 460). Hay evidencias internas que sugieren que Una temporada se escribió a finales de los años 1840. La tecnología de Saturno se corresponde a la de la Europa de este período: los ciudadanos saturnianos se iluminan con luz eléctrica producida por pilas voltaicas de zinc y ácido nítrico; los teatros se alum bran con electricidad (XV, 342) 3. Las referencias astronóm icas nos ayudan a datar la composición de Una temporada con gran precisión. La novela no pudo escribirse antes de 1846 porque Leynoff cita como «últimamente descubierto» (XIII, 439) al planeta Neptuno  https://eprints.ucm.es/40407/1/0000000144.pdf


Publicado por a333 @ 8:07  | nombrehistoriarib.contem
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